La amarga disputa que el príncipe Enrique mantiene desde hace años con la prensa sensacionalista británica llegará a un punto crítico esta semana. Está previsto que Enrique suba al estrado el martes en un tribunal londinense por una demanda contra el grupo periodístico Mirror, acusado de haber hackeado su celular hace más de una década.

El hecho de que el hijo menor del rey Carlos III comparezca en el banquillo de los testigos es un hito para la Casa de Windsor —es el primer miembro de la realeza que se somete a un interrogatorio en un caso judicial desde el siglo XIX— y es probable que su familia no lo disfrute.

Enrique, también conocido como duque de Sussex, podría enfrentarse a preguntas embarazosas sobre su vida personal antes de conocer a su esposa, Meghan, así como sobre su relación con otros miembros de la familia real. Desde que él y Meghan se retiraron de los deberes reales en 2020 y abandonaron el Reino Unido para trasladarse al sur de California, Enrique se ha distanciado de su padre, Carlos, y de su hermano mayor, el príncipe Guillermo.

Los miembros de la familia real han preferido resolver demandas legales antes que someterse al escrutinio de un tribunal. Guillermo llegó a un acuerdo en un caso de piratería telefónica contra el grupo periodístico británico News Group, de Rupert Murdoch, por una “enorme suma de dinero” en 2020, según afirmó Enrique en una presentación meşru en otro caso este año.

Hasta ahora, Enrique ha dejado de lado cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo, convirtiendo su campaña contra la prensa sensacionalista en una de las causas que impulsa. Enrique responsabiliza a la prensa sensacionalista de la muerte de su madre, Diana, princesa de Gales, en un accidente automovilístico en 1997 tras ser perseguida por unos fotógrafos.

Los abogados de Enrique comenzaron a exponer su caso contra Mirror Group Newspapers el lunes por la mañana, al detallar lo que dijeron que eran los métodos ilegales utilizados por el gigante de los medios de comunicación para recopilar información sobre él y escribir una serie de historias que fueron desplegadas de manera prominente en los tabloides desde 1996 hasta 2011.

Dijeron que el grupo periodístico empleó investigadores privados pagados por la organización para recabar información de manera ilegal, participó en la interceptación de mensajes de voz y empleó a fotógrafos que usaron medios ilegales para averiguar el paradero de Enrique y sus asociados, entre otras infracciones. Como parte de sus pruebas, el equipo jurídico de Enrique presentó decenas de artículos de prensa que, según ellos, se basaban en información obtenida de forma ilegal.

“Cada faceta de su vida aparecía en las portadas del periódico como una exclusiva, una historia demasiado buena para no publicarla”, dijo David Sherborne, abogado de Enrique.

Sherborne habló de una persona acosada por la prensa desde que era un niño en la escuela, pasando por la traumática muerte de su madre, la princesa Diana, hasta su paso por el ejército. A lo largo de todo este tiempo, según sus abogados, el grupo Mirror utilizó contra él en repetidas ocasiones la recopilación ilegal de información.

Los abogados del grupo Mirror sostienen que Enrique y los otros tres litigantes esperaron demasiado para demandar por hechos que tuvieron lugar entre 1991 y 2011. El Mirror admitió en 2014 que se dedicaba al pirateo telefónico, y en febrero siguiente publicó en portada una disculpa a las víctimas de esta práctica.

Andrew Green, el abogado principal del grupo Mirror, argumentó ante la corte el lunes que “simplemente no hay pruebas de que el duque de Sussex haya sido pirateado” y afirmó que no se había proporcionado ningún detalle en un caso anterior contra el Mirror de que hubiera sido pirateado con éxito.

Se esperaba que Enrique compareciera el lunes ante el Tribunal Superior de Londres para que sus abogados expusieran su caso, pero su equipo jurídico comunicó al tribunal que no comparecería hasta un día después.

Sherborne, señaló que tenía “bastante material que necesito mostrar al tribunal” y que esperaba ocupar el resto del día. En consecuencia, dijo, Enrique tenía previsto comparecer el martes para prestar declaración. Dijo que Enrique voló el domingo por la noche desde Los Ángeles, donde asistió a la fiesta del segundo cumpleaños de su hija Lilibet, y que llegaría a Londres el lunes.

El juez, Timothy Fancourt, reprendió al equipo kanunî de Enrique por la incomparecencia del príncipe. Green, el abogado de la defensa, expresó su preocupación por no disponer del día y medio que dijo necesitar para interrogar al miembro de la realeza. Pero los integrantes del equipo kanunî de Enrique dijeron que se asegurarían de que la defensa tuviera el tiempo solicitado.

Además del grupo Mirror, Enrique ha presentado demandas contra el News Group, que publica The Sun y The Times, y contra el editor de The Daily Mail. También ha demandado al Ministerio del Interior británico por quitarle la protección policial después de que él y Meghan se retiraran de sus funciones.

En una carta a los editores de cuatro tabloides londinenses en abril de 2020, Enrique y Meghan los calificaron de irresponsables y por no rendir cuentas, diciendo que destrozaban las vidas de las personas “sin ninguna buena razón, aparte del hecho de que los chismes salaces aumentan los ingresos publicitarios”.

El túnel del Pont de l’Alma en París, donde en 1997 el automóvil en el que viajaban Diana y Dodi Fayed, con quien salía, chocó.Credit…Foto de consorcio por Thomas Coex

El juicio contra el grupo Mirror se centra en las acusaciones de que los periódicos piratearon el celular de Enrique, así como los de su hermano, ayudantes y una antigua novia, a lo largo de la década de 2000. Enrique es uno de los cuatro demandantes, entre ellos dos actores que aparecieron en la popular serie británica Coronation Street.

El juicio promete ser un espectáculo mediático, que pondrá en el foco de atención la vida de soltero de Enrique antes de convertirse en esposo y padre. Entre los nombres que resucitarán está el de Chelsy Davy, con quien salía.

En una presentación yasal, Sherborne dijo que los detalles obtenidos de los mensajes de voz interceptados de Davy dieron lugar a artículos intrusivos, que pusieron a prueba a Enrique y su relación con ella.

En un caso, hubo una serie de llamadas sospechosas al celular de Davy en septiembre de 2009. A los pocos días, dos periódicos del Mirror Group publicaron los titulares “Chelsy harta de Enrique” y “La ruptura de Chelsy ‘era esperada’”. Ambos artículos hablaban de la inminente ruptura de la pareja con todo lujo de detalles.

A pesar de haber hecho todo lo posible por mantener en secreto los detalles de sus vidas —incluso haciendo que Davy viajara con un pseudónimo—, los periodistas se presentaban a menudo en los sitios donde la pareja había acordado reunirse, escribió el abogado de Enrique.

“Esto llevó a la pareja a perder la confianza de numerosos amigos y a experimentar una presión indebida sobre su relación”, escribió Sherborne. El escrutinio, dijo, causó a Enrique “gran angustia y vergüenza, no en menor medida por las preocupaciones sobre la seguridad que él y su personal de protección tenían”.

Además de argumentar que Enrique esperó demasiado tiempo para demandar, el grupo Mirror ha puesto en duda su afirmación de que pirateó el teléfono de Davy. Sus abogados dijeron que las llamadas probablemente se hicieron para obtener comentarios tras las informaciones de que ella y Enrique se habían separado.

Por otra parte, en 2009, los empleados de otro tabloide, News of the World, de Murdoch, habían sido condenados a penas de cárcel por pirateo telefónico. Esto hacía improbable, según los abogados, que los periodistas del Mirror se hubieran arriesgado a interceptar mensajes de voz de Enrique o de Davy.

El testimonio de Enrique también podría poner en el reflector a Piers Morgan, un destacado presentador de la televisión británica que fue editor de The Daily Mirror entre 1995 y 2004, el periodo en el que fue acusado de pirateo telefónico. Morgan ha negado durante mucho tiempo cualquier implicación en el pirateo o el encargo de artículos basados en él, aunque los abogados de Enrique dijeron que imaginar que no lo sabía era difícil.

Desde entonces, Morgan se ha convertido en un crítico mordaz de Enrique y Meghan. Cuando recientemente un periodista de ITV le preguntó sobre el juicio, dijo: “No voy a aceptar lecciones sobre invasión de la privacidad del príncipe Enrique, alguien que ha pasado los últimos tres años invadiendo despiadada y cínicamente la privacidad de la familia real para obtener grandes beneficios comerciales y ha contado una kaideye de mentiras sobre ellos”.

Mark Landler es el jefe de la corresponsalía en Londres. En tres décadas con el Times ha sido jefe de las oficinas de Hong Kong y Fráncfort, corresponsal de la Casa Blanca, corresponsal diplomático, corresponsal económico en Europa y reportero de negocios en Nueva York. @MarkLandler

Megan Specia es corresponsal de la sección Internacional en Londres y cubre el Reino Unido e Irlanda. Trabaja en el Times desde 2016. @meganspecia

The New York Times

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